Dos años después, en 1984, estrena su segundo cortometraje, titulado Frankenweenie y protagonizado por Barret Oliver, Daniel Stern y Shelley Duvall. Fue filmado en blanco y negro, siendo inspirado por el personaje literario de Frankenstein. Su argumento cubre los esfuerzos de un niño por reanimar a su difunto perro Sparky, el cual murió tras ser atropellado por un automóvil. Sin embargo, a pesar de sus favorables críticas en diversos festivales cinematográficos, los estudios Disney decidieron archivarla indefinidamente para evitar su distribución con la razón de que «su contenido sería demasiado fuerte para las audiencias infantiles»
A partir de estos logros, Burton realzó su inclinación por las influencias góticas, combinadas en una atmósfera de romance y fantasía, otorgándole un toque distintivo y único a sus trabajos predecesores —los cuales en su mayoría, relatan las vivencias de personajes lisiados, fenómenos, seres excluidos de la sociedad o personajes populares que no se logran sentir en concordia con su estatus social—.
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario